Si bien es cierto que la democracia en México ha dejado de ser algo real, no se puede cuestionar el hecho de que "democracia" ha sido una de las palabras que más han sonado desde el sexenio pasado cuando se nos prometió el cambio -dicho sea de paso, se ha cumplido; sólo que nadie pregunto qué tipo de cambio se daría en la administración de Vicente Fox- y terminaron por darnos más que promesas, sino hechos:
Ahora podemos presumir que se ha expuesto la ignorancia de un presidente de la nacíon en eventos internacionales.
La cosa no ha cambiado mucho desde que aquel simpático bigotón (aficionado a las botas) llegó al poder gracias a la necesidad de cambio que sintió la nación aun sin saber que un cambio de colores en la silla presidencial no significaba menos "tranza". Al contrario, se inició un proyecto de transparencia increíble con el cual todos soñamos alguna vez pero que a últimas terminó por ser un enorme elemento de cinismo: como el del lobo del cuento de Caperucita Roja que sin más se vistió con el camisón de la abuela para engañar a la niña. Fue gracias a esta "transparencia" que el país se enteró de la compra de unas toallas para la casa en Los Pinos que seguramente eran muy bonitas porque costaron más de 10 mil pesos.
Ahora se ha comentado sobre nuevas modificaciones en el rancho de la madrecita del ex-presidente y sobre algunas camionetitas que algún alma bondadosa tuvo a bien obsequiar al gobierno, pero que siguen estando en poder del simpático y muy "culto" Chente: "...¡Ustedes no saben nada, son unos amarillistas!" sigue respondiendo ante los cuestionamientos de gente que él ha de haber visto en alguna imagen recreativa de la época de la santa inquisición porque no deja de huírles y negarles... Yo los conozco como entrevistadores pero depende del cristal con que se mira.
Ahora nos ha llegado el 2008 y la situación del país no podría ser resultado de una dictadura de casi 80 años, ni de un gobierno asoleado de izquierda sino de un gobierno de "cambio" que parece que no acaba. Nuestro muy prudente presidente, analizando la situación tan estable del país, se animó a declararle la guerra al narcotráfico sin antes cambiar las perfectas leyes penales que durante tantos años han rendido frutos. Habría que decirle a Calderón que las drogas son tan antiguas como el pensamiento mismo y lo único que había mantenido en pie al muro que nos separó por tanto tiempo de ese medio fue la educación -es necesario el aumento en el presupuesto del 25% para seguridad, pero al presidente se le olvida que aún hay jóvenes que queremos una educación digna-: esa educación que por tantos años nos brindaron nuestros padres y las instituciones educativas.
La situación del país y las ingeniosas sugerencias del presidente en estos días se prestan para hacer uso de los libros de historia que nos dieron en la primaria para explicarle al presidente lo que hizo Lázaro Cárdenas y las razones por las cuales lo hizo, puesto que parece que nuestro querido "pelón" (como se le conoce en el medio adolescente) jamás escucho a sus maestros decír algo como "...aquel que no conoce la historia está condenado a repetirla." Pero ya no pidamos tanto. No pidamos que súbitamente nuestro presidente recuerde la educación -si es que alguna vez tuvo tal- que se imparte en las escuelas, mejor pidámosle unos cuantos galones de cicuta o, por lo menos, la distribución masiva de pastillas de emergencia para evitar por lo menos el nacimiento de futuros esclavos de un gobierno que sí ha cambiado al país.
viernes, 12 de septiembre de 2008
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1 comentario:
Excelente blo, Por cierto, me pareció un blog interesante, ya pertenece a mis favoritos!
Saludos,
Orlando.
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